Accesorios artesanales de lujo tejidos a mano con cuerda de algodón 100% peruano. Diseñados para quienes valoran el detalle, el propósito y la belleza funcional.
Más que accesorios: creamos símbolos de poder y libertad. Cada pieza tiene su propia historia y es tejida a mano en Colombia con la excelencia del algodón 100% peruano, garantizando un diseño exclusivo y duradero.
El diseño artesanal colombiano se une con la simbología ancestral de los pueblos nórdicos: sus barcos, sus cuerdas, sus rituales y su visión del liderazgo.
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Las tradiciones del fin de año reinterpretadas a través del arte en cuerda. Piezas que conectan la mesa, el hogar y la memoria colectiva de diciembre.
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ARTELIE nace de una conversación entre dos formas de arte: la técnica ancestral del tejido y la estrategia creativa. Es el taller de una diseñadora de moda que se convierte en estudio de arte, y el ojo entrenado de un estratega que finalmente ve lo que siempre estuvo ahí: propósito.
Es el escenario donde una madre descubre que siempre fue artista. Y donde un hijo aprende que heredar no es recibir: es reconocer.
El origen de cada nombre, la técnica detrás de una espiral, las decisiones que convierten una cuerda de algodón en un objeto que dura décadas. Escriben Yolanda y Jonathan, desde Bogotá y Quebec.

Compré los individuales para la mesa del comedor y cambiaron la casa entera. La textura del algodón contra la madera hace que hasta un almuerzo de martes se sienta una ocasión.
Isabel R. — Medellín, Colombia
La calidad de los materiales, del tejido y de los terminados es excelente. El azul se ve muy elegante sobre la madera y le da distinción a la mesa.
Oscar M. — Bogotá, Colombia
Ya tengo tres piezas de Artelie. Lo que más me sorprende es la calidad del tejido, pero también la historia que transmite. Se sienten hechas para mí. Son discretas, pero inolvidables.
Marcela Q. — Québec, Canadá
Cada camino lleva el nombre de una tierra nórdica —Alfheim, Midgard—, los territorios donde ocurría todo lo importante. Un camino no adorna la mesa: traza el eje sobre el que lo demás encuentra su lugar, y decide dónde empieza el territorio de una comida.
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Cada cesta lleva el nombre de un barco vikingo. Los nórdicos no construían naves para viajar: las construían para llevar consigo lo que importaba y devolverlo a casa intacto. Eso hace una cesta — guardar lo que vale y darle un lugar digno donde esperar.
03
Cada juego lleva el nombre de un clan. En el norte, el clan no era la sangre: era quien se sentaba a tu mesa. Cada individual es un escudo tejido que guarda el lugar de alguien, y poner la mesa es, todavía hoy, reunir al clan.
Reciba primero las nuevas colecciones, historias de origen y piezas exclusivas. Solo para quienes eligen con intención.